Recuerda, papá...

Que si no juegas ahora conmigo,
después ya habré crecido.
      Que la armonía entre tú y mamá me dará
seguridad, y me ayudará a triunfar en la vida.
Que de tu amor va a depender mi capacidad
de amar cuando sea adulto.
      Que soy muy feliz cuando me llevas
      dormido hasta mi cama.
Que lo que yo aprendo contigo
lo recordaré toda la vida.
      Que cuando oramos juntos,
      aprendo a comunicarme con Dios.
Que el amor y respeto que demuestres por
nuestros semejantes será el amor y el
respeto que les tendré cuando sea adulto.
      Que yo también tengo intereses personales.
Que me gusta tomar parte en las decisiones familiares.
Y... que te necesito como mi mejor amigo.