SER MADRE Una de las responsabilidades más hermosa, importante y exigente del mundo es la de ser madre. ¡Felicidades a todas las madres! No es ningún secreto que el rol de ser madre se hace cada día más difícil. Existe un alarmante número de hogares carentes de afecto, comprensión y amor. Toda mujer necesita tener claros valores en su papel de madre, a fin de aprender a mantener un equilibrio entre sus hijos, su pareja, los quehaceres del hogar, las responsabilidades del trabajo, y la necesidad de cultivar amistades. Ser madre significa ser ejemplo y espejo para los hijos. Ser madre es recibir de Dios el cariño, la paz, la alegría, la bondad y el sacrificio necesarios para que Él se haga realidad en la vida de nuestros hijos. Ser madre es, muchas veces, hacerlo todo sin que nadie lo note ni lo agradezca. Y, sin embargo, ser madre es quien enseña las cosas que en ninguna otra escuela se enseñan, porque sólo se pueden aprender de una madre. Por eso es que todo hogar es una escuela de la vida. Reflexionemos sobre las siguientes ideas que pueden ayudarnos a llevar una vida sana y completa.
Finalmente, permita que Dios esté presente en su hogar en todo momento, dirigiendo, acompañando, y bendiciendo su vida y de la de su familia. Es verdad que las cargas son intensas, pero también es verdad que las alegrías pueden ser inmensas. Esfuércese por edificar un hogar estable y una familia con armonía. Sus hijos la recordarán no por las cosas materiales que les haya proporcionado, sino por el amor y el cariño con que los ha criado. Sobre todo, sus hijos la honrarán si con valentía y constancia incluye a Dios en sus vidas.
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