Historias para este dia
Poema de una Madre a su Hijo
Hijo mío... No me regales nada en este día... Dame tu cariño
grande de todos los días... Que mis sueños en ti sean realizados...
Que tu andar y tu vida sean un libro abierto de firmeza... de honradez...
de honor... Que cuando viajes en tus sueños anhelantes de quimeras
no te apartes nunca de la senda verdadera... Porque... ¿Sabes?...
Otros antes que tú lucharon por ideales elevados... Tal vez ahora,
por muy joven, no comprendas que una madre palpita junto al alma de sus hijos;
que ama, sufre, y llora cuando tú sufres hijo mío... Que ríe
con tu risa... Y sueña con tus sueños... No me regales nada
este día... Dame tu cariño grande de todos los días...
- Emma Escarano
La Creación de una Madre
Dios, que estaba ocupado en crear a las madres, llevaba ya seis días
trabajando extraordinariamente cuando un ángel se le presentó y
le dijo: - Te afanas demasiado, Señor.
Y el Señor le repuso: - ¿Acaso no has leído las especificaciones
que debe llenar este pedido? "Esta criatura tiene que ser lavable de pies
a cabeza, pero sin ser de plástico; llevar 180 piezas movibles, todas
reemplazables; funcionar a base de café negro y de las sobras de la
comida. Poseer un regazo que desaparezca cuando se ponga de pie; un beso
capaz de curarlo todo, desde una pierna rota hasta un amor frustrado... y
seis pares de manos".
Y el ángel confundido observó: -¿Seis pares de manos? ¡Eso
no es posible! - No son las manos el problema - agregó el Señor
- sino los tres pares de ojos. - ¿Y eso para el modelo normal? - inquirió el ángel.
El Señor insistió: - Uno para ver a través de la puerta
siempre que pregunte: ¿Niños, qué andan haciendo?, aunque
ya lo sepa muy bien. Otro, detrás de la cabeza para ver lo que más
le valiera ignorar pero precisa saber. Y, desde luego, los de adelante para
mirar a un niño en apuros y decirle, sin pronunciar siquiera una palabra: "Ya
entiendo hijo y te quiero mucho"
El ángel tiró de la manga y advirtió mansamente: -
Vale más que te vayas a la cama, Señor, mañana será otro
día...
- No puedo, y además me falta poco. Ya hice una que se cura por
sí sola cuando enferma, que es capaz de alimentar a una familia de
seis con medio kilo de carne molida y de persuadir a un niño de nueve
años para que se esté quieto bajo la ducha.
Lentamente el ángel dio la vuelta en torno de uno de los modelos
maternales: - Me parece demasiado delicado - comentó con un suspiro.
- Pero es muy resistente - aseguró Dios emocionado - no tienes idea
de lo que es capaz de hacer y sobrellevar.
- ¿Podrá pensar? - ¡Claro! Y razonar y transigir.
Por último el ángel se inclinó y pasó una mano
por la mejilla del modelo. - ¡Tiene una fuga! - No es una fuga, es
una lágrima. - ¿Y para qué sirve?
- Para expresar gozo, aflicción, desengaño, soledad y orgullo.
- Eres un genio, Señor - dijo el ángel.
Y Dios, con un perfil de tristeza, observó: - ¡Yo no se la
puse!
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