
En la sociedad actual, el estrés se hace más evidente que nunca antes. No es que no haya existido antes, pero aún con todas las comodidades modernas, la vida parece ser cada vez más difícil. Son tantos los compromisos que tenemos en nuestros trabajos y en nuestros hogares, que no logramos encontrar tiempo para relajarnos y descansar -especialmente cuando podemos ser contactados por correo electrónico, teléfono celular, y muchas otras formas de comunicación. Constantemente estamos recibiendo información a través de programas de radio y televisión, de talleres y de la lectura de libros, sobre cómo disminuir nuestros niveles de estrés. ¡Pero el simple hecho de tratar de elegir cuál es el mejor método ya nos produce estrés! Son tantas las oportunidades y obligaciones que tenemos, que muchas veces nos resulta difícil saber para qué lado ir.
El objetivo no debe ser el eliminar totalmente el estrés de nuestras vidas, sino aprender a manejarlo y usarlo para nuestro beneficio. El estrés puede agregar expectativa y entusiasmo a nuestras vidas, y también puede ayudarnos a conocernos mejor. Si aprendemos a usarlo para nuestro beneficio, puede convertirse en una oportunidad para crecer. La clave está en aprender a manejar el estrés en una forma efectiva, para que deje de ser un factor negativo, y se convierta en un factor positivo de motivación.
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